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Vivienda Unifamiliar Zafra-Uceda en Aranjuez

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En una urbanización con campo de golf y unas cualidades urbanas poco aceptables, la traza volumétrica del edificio se impone al vacío de carácter del entorno dejando que el programa de la vivienda se relacione con los únicos objetos del paisaje lejano exterior que merecen su interés. Asimismo, en este lugar inanimado y especulativo, la vivienda se cierra hacia posibles relaciones contaminantes manteniendo las mínimas y estrictas condiciones de visibilidad y accesibilidad. Sabiendo que sólo se puede ocupar una restringida superficie de la parcela, necesitamos dos plantas para introducir el programa solicitado lo que supone un margen de oscilación de la figura de ocupación muy próximo al cuadrado en planta. Actuamos sobre este paralelepípedo inocuo excitando su perímetro ciego mediante condiciones de relación con el paisaje lejano y las posibilidades internas de uso de la parcela. Para ello se reconocen los objetos del horizonte que merezcan formar imágenes al interior de la vivienda y se define su posición relacionándolas con programas en cada una de las dos plantas, las montañas en planta baja desde el salón, el casco antiguo y la vega en la planta alta desde la terraza y la habitación, etc. De estas relaciones aparecen vaciados en el volumen, los huecos del garaje y el acceso en la planta inferior con conexión a la calle y las terrazas del salón y la cocina con la parcela. En la planta superior la privacidad se garantiza en dos terrazas al Norte abiertas solo al cielo y plantadas con un paisaje personalizado de la colección de cactus de los propietarios y otra hacia el Sur en la que la vocación de relación con diversos paisajes lejanos configura múltiples huecos tamizados. La voluntad de enfocar las visiones desde la casa hacia puntos específicos del paisaje genera en situación de ortogonalidad a las mismas los diferentes planos de vidrio que preforman parte de la geometría. Al relacionar los vértices de encuentro de todas estas particularidades aparece una geometría tridimensional que rige todas y cada una de las propiedades internas de la vivienda a modo de red constructiva de apoyo de gran precisión.

Propiedades internas

En un programa a medida para unos clientes con vocación vital contemporánea la organización de la vivienda se lleva a cabo en continuidad sin sectorizaciones mediante puertas pero conservando la voluntad de carácter y función propios de cada espacio. Así, la separación de usos se consigue mediante un elemento laminar de carácter serpenteante que persiguiendo la geometría global define los perímetros de cada programa alrededor de un espacio centralizado de doble altura. Dicho elemento quebrado alberga la escalera y todas las instalaciones y flujos del edificio proporcionando en ambas caras paralelas las dos propiedades específicas del interior de la vivienda: una piel tornasolada variable con la luz directa o indirecta y otra piel espejada que multiplica perceptivamente los espacios atrayendo el paisaje hacia al interior. El espacio del salón al que vuelcan todos los programas de la casa se perfora con huecos a diferentes alturas, abiertos o acristalados para permitir relaciones visuales, luminosas o intuidas entre usos y con el exterior para las diferentes acciones que ocurren en la vivienda. De esta manera aparecen asociadas a la geometría organizadora un grupo de visiones tridimensionales que se convierten en un auténtico paisaje interior capaz de absorber también el entorno de una manera precisa y controlada. Se pretende de esta manera que todas las estancias estén en contacto directo con algún tipo de exterior para un aprovechamiento máximo de las cualidades paisajísticas cercanas, lejanas o internas y para ello el envoltorio de la vivienda va cualificando con acciones diversa su perímetro construido en función del entorno y el tipo de uso interior. Aparecen al Oeste unas perforaciones estrelladas de apariencia angelical figuradas con la geometría de base que con su facetado tridimensional atraen las variaciones luminosas del sol poniente al interior de las zonas de invitados y de trabajo imposibilitando las vistas hacia la dudosa calidad de las edificaciones existentes. Al Sur, una gran malla de metal expandido protege del sol y de las bolas de golf las zonas de comedor y habitaciones y nos relaciona de manera variable con el paisaje mediante huecos abatibles de una misma naturaleza geométrica que enmarcan el paisaje a voluntad del usuario. Al Este, el hormigón radiografiado con la geometría de base cuida el anonimato con el vecino mientras evacua parte del agua de la cubierta y al Norte piezas de mármol verde cortadas con líneas invisibles lanzan un mensaje publico recordándonos que posiblemente los tiempos del lujo han sucumbido.

Publicado con permiso de Imagen Subliminal

­http://www.imagensubliminal.com/

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