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Esbozos de la Ciudad Futura

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¿Cómo será la ciudad futura, los edificios que habitaremos, nuestra movilidad, las relaciones con los vecinos en el barrio, pero también con los amigos de las redes sociales como Facebook? La Sala Amarika de Vitoria presentó ayer (17/04/2010) una mesa redonda paralela a la exposición Quid pro quo con cuyos participantes habló antes EL PAÍS. Sus conclusiones apuntan a que esa ciudad futura incorporará las ventajas de la transmisión del conocimiento que aportan las nuevas tecnologías y materiales con el espíritu vital de los tiempos en los que no existía el ruido, "No tenemos que dejar la innovación tecnológica en manos ajenas. En la senda de las comunidades del software libre, ahora podemos organizarnos y programar nuestras máquinas. Llegará el momento en que podamos intervenir en la construcción de nuestros edificios", indica Olivier Schulbaum, director de Platoniq, organización que investiga sobre los usos sociales de la tecnología.

La idea es no dejar en manos de las empresas la innovación. Ahí está el software libre o las producciones culturales creative commons. Llegará el momento en que se pueda construir un edificio con esa filosofía. "Es posible. Creo que ya somos muchos los que intentamos aplicar la dinámica del código abierto a lo físico, que implique la participación de los habitantes en la configuración de las ciudades", apunta el arquitecto David Juárez.

Las experiencias de los participantes en el coloquio Redes, espacios colectivos y complejidad emergentes suenan a ciencia ficción. "Ya se investiga con ladrillos con sensores integrados que reciben y emiten datos", comenta el comisario de la muestra, Diego Soroa. "Incluso se empieza a considerar la arquitectura más el urbanismo como un videojuego, como un ejercicio en el que tengamos todos los datos de la ciudad integrados y se pueda ir resolviendo los problemas diarios al momento, según Juárez.

Respecto a la vivienda, este arquitecto considera que se vivirá un resurgimiento del cooperativismo, con formatos más ligeros y ocupaciones temporales. En esos pisos, los propios inquilinos se habrán fabricado sus electrodomésticos gracias a la difusión del hardware de estas máquinas a través del código abierto. Y ello con el respaldo de la industria, porque sabe que "las comunidades abiertas son mucho más eficaces que otro modelo de desarrollo", en opinión de Schulbaum.

Soroa resume: "La sociedad está pegando un acelerón desconocido" y las instituciones se tendrán que sumar a esta transformación que conlleva también un cambio de modelo ante la crisis energética. Participación ciudadana, integración, recuperación de los valores tradicionales para enfrentarse a las nuevas tecnologías, incluso la vuelta al huerto. "Pero me tendrás que enseñar tus tomates en la Red", concluye jocoso Olivier.

Publicado con permiso de Arquitectura Crítica

­http://www.arquitecturacritica.com.ar/

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